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Casa de los Baute el legado histórico de Arona

Casa de los Baute: la joya patrimonial que revive en Arona

En pleno casco histórico de Arona se alza la Casa de los Baute, uno de los edificios más representativos de la arquitectura tradicional canaria en el sur de Tenerife. Esta emblemática construcción, cuya historia se remonta a los siglos XVIII y XIX, ha sido testigo de la evolución de la localidad, pasando de ser el hogar de una familia de gran relevancia en la zona a convertirse en un símbolo de la identidad y la memoria colectiva del municipio. Su importancia es tal que forma parte del conjunto protegido declarado Bien de Interés Cultural (BIC), junto a otros edificios históricos como la Casa La Bodega y la Casa Bethencourt.

Durante años, la Casa de los Baute permaneció en manos privadas, siendo un lugar inaccesible para la mayoría de la ciudadanía, pese a su gran valor patrimonial. Sin embargo, la sensibilidad y el compromiso del Ayuntamiento de Arona hicieron posible su adquisición con el objetivo de preservarla y darle un uso cultural y comunitario, garantizando así que las generaciones futuras puedan conocer y disfrutar de este legado histórico. Esta compra, realizada en 2019, supuso un paso decisivo en la estrategia municipal de recuperación de espacios históricos, ya que además del edificio principal se adquirió una amplia parcela de más de 1.200 metros cuadrados que permitirá desarrollar proyectos culturales y sociales en pleno corazón del casco histórico.

Un edificio cargado de historia

La Casa de los Baute es un claro ejemplo de la arquitectura señorial rural que caracterizó a las familias acomodadas de Tenerife durante los siglos XVIII y XIX. Estas construcciones se distinguían por su tamaño, su distribución en torno a patios interiores y el uso de materiales locales como la piedra volcánica y la madera noble. En el caso de la Casa de los Baute, destacan especialmente su sobria fachada y su tradicional balcón de madera, elementos que reflejan la estética y funcionalidad de la época.

El edificio no solo fue un hogar, sino también un espacio ligado a la actividad agrícola y comercial que sostenía la economía local en aquellos tiempos. Durante el auge de la cochinilla y otros cultivos de exportación, este tipo de viviendas se convirtieron en el centro neurálgico de la vida familiar y empresarial. Así, la Casa de los Baute no es únicamente una muestra arquitectónica, sino también un testimonio vivo de cómo era la vida en Arona en una época marcada por el trabajo en el campo y la creciente apertura comercial de Canarias hacia Europa y América.

La ubicación de la casa, en la calle La Bodega, no es casual. Esta zona ha sido históricamente el núcleo donde se concentraban las viviendas más importantes del municipio, conformando un entramado urbano que todavía hoy conserva su encanto original. Caminar por sus calles es viajar en el tiempo y entender cómo la población se organizaba en torno a la iglesia, la plaza y las casas señoriales, en una convivencia que definió el carácter del municipio.

De patrimonio privado a bien común

Durante décadas, la Casa de los Baute estuvo cerrada al público, sujeta a la degradación natural que sufren los edificios históricos cuando no reciben el mantenimiento adecuado. La adquisición por parte del Ayuntamiento de Arona marcó un antes y un después en su historia reciente. Este proceso no solo supuso salvar la edificación de un posible deterioro irreversible, sino que también abrió la puerta a nuevos usos comunitarios y culturales.

El proyecto municipal para la Casa de los Baute contempla convertirla en un centro cultural y patrimonial, con espacios destinados a exposiciones, talleres, actividades formativas y encuentros vecinales. Además, la amplia parcela que rodea el edificio permitirá habilitar zonas al aire libre para eventos culturales y recreativos, así como una zona de aparcamiento que mejorará la accesibilidad al casco histórico. Esta combinación de usos reforzará el papel de la Casa de los Baute como motor de dinamización cultural y social para todo el municipio.

La rehabilitación que se llevará a cabo respetará la esencia arquitectónica del edificio, utilizando técnicas y materiales que se integren en el estilo original. Este proceso será clave para devolverle su esplendor y, al mismo tiempo, adaptarlo a las necesidades actuales. La intención es que la Casa de los Baute no sea un museo estático, sino un espacio vivo y participativo, donde la historia y la modernidad se encuentren en equilibrio.

Un símbolo de identidad para Arona

La recuperación de la Casa de los Baute no solo tiene un valor arquitectónico y cultural, sino también un profundo significado simbólico. Este edificio es parte de la memoria colectiva de Arona, un recordatorio tangible de las raíces del municipio y de las generaciones que lo construyeron. Al integrarlo en el patrimonio público, se envía un mensaje claro: la historia no debe quedar olvidada ni relegada al pasado, sino que debe ser compartida, protegida y celebrada.

Este proyecto se enmarca en una visión más amplia de conservación del casco histórico, que incluye la protección de otros inmuebles y la revitalización de la vida cultural en el centro del municipio. En este sentido, la Casa de los Baute se convertirá en un punto de referencia, uniendo pasado y presente y ofreciendo a vecinos y visitantes un espacio donde conocer y valorar la historia local.

Los planes a futuro contemplan la creación de itinerarios culturales que conecten la Casa de los Baute con otros lugares de interés, como la Casa La Bodega y la plaza principal de Arona. De esta manera, se potenciará el turismo cultural y se generarán nuevas oportunidades para la economía local, diversificando la oferta más allá del tradicional turismo de sol y playa que caracteriza al sur de Tenerife.

La Casa de los Baute será también un espacio educativo, donde colegios, institutos y grupos de estudio podrán acercarse al patrimonio de una forma práctica y vivencial. Las actividades previstas incluirán talleres sobre arquitectura tradicional, charlas sobre la historia de la zona y programas de voluntariado para la conservación del entorno.

La puesta en valor de este edificio no habría sido posible sin la colaboración de vecinos, historiadores, arquitectos y colectivos culturales que durante años han reclamado la protección y recuperación de este tipo de inmuebles. Gracias a su esfuerzo, hoy la Casa de los Baute se perfila como un ejemplo de cómo la cooperación entre ciudadanía y administración puede salvar el patrimonio y convertirlo en una herramienta para el desarrollo social y cultural.

La Casa de los Baute no es solo una construcción antigua; es la materialización de la historia de Arona. Su recuperación supone devolver al pueblo un pedazo de su identidad, un lugar donde se conservan las huellas del pasado y se proyectan los sueños del futuro. Cuando sus puertas se abran al público, no solo se estará inaugurando un edificio rehabilitado, sino también un nuevo capítulo en la vida cultural y comunitaria del municipio, donde tradición y modernidad convivirán en armonía.

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