El IGN detectó un pulso de baja intensidad en la zona oeste de Las Cañadas, no percibido por la población, y asegura que no hay riesgo eruptivo a corto ni medio plazo
El comité científico del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca) se ha reunido este martes en Tenerife tras detectarse una señal sísmica inusual de baja intensidad en varias estaciones alrededor del Teide. Los expertos han subrayado que no existen indicios de erupción en la isla ni a corto ni a medio plazo.
Según explicó Itahiza Domínguez, director en Canarias del Instituto Geográfico Nacional (IGN), la señal comenzó hacia las 08:45 horas y finalizó aproximadamente a las 10:15, localizándose en la zona oeste de Las Cañadas del Teide, a unos 12 kilómetros de profundidad. Domínguez precisó que se trata de un fenómeno de magnitud muy débil, que no fue percibido por la población.
El científico detalló que la señal no fue continua: comenzó como un pequeño pulso, se detuvo, se mantuvo durante unos 45 o 50 minutos y terminó con otro pulso final. Fue detectada por entre 10 y 15 estaciones sísmicas distribuidas por Tenerife.
Un fenómeno recurrente desde 2023
Durante el fin de semana ya se había registrado una serie de eventos sísmicos en la isla, una situación que se repite desde 2023. Domínguez aclaró que este nuevo episodio no supone novedades relevantes respecto a una eventual erupción.
“La deformación sigue manteniéndose, pero no cambia nada en el estado de la actividad del sistema volcánico respecto al año pasado”, señaló el director del IGN, quien evitó calificar este episodio como un enjambre sísmico, ya que forma parte de una sucesión de señales que se solapan entre sí y no pueden identificarse individualmente.
Según los expertos, este tipo de pulsos sísmicos continuos suelen tener su origen en movimientos de fluidos en profundidad. En islas volcánicamente activas como Tenerife, es habitual que exista magma acumulándose bajo la corteza, a unos 10 o 12 kilómetros de profundidad, durante largos periodos de tiempo.
Domínguez explicó que el periodo de recurrencia volcánica en Tenerife es amplio, de entre 100 y 200 años, y que estos procesos pueden durar décadas, afectando al sistema hidrotermal y generando deformaciones y emisiones de gases en el cráter.
“No es un fenómeno precursor de erupción”
El director del IGN insistió en que la situación actual no es comparable con lo ocurrido en La Palma en los días previos a la erupción de 2021. “No estamos viendo lo que vimos en La Palma la semana antes de la erupción”, afirmó.
Domínguez señaló que el Teide se encuentra en una fase muy previa dentro de la dinámica volcánica y que resulta imposible determinar si a largo plazo estos fenómenos podrían estar relacionados con una erupción futura. No obstante, fue tajante al asegurar que este episodio no es un fenómeno precursor que indique una erupción a corto o medio plazo.
Pevolca y el IGN mantienen la vigilancia científica habitual sobre el sistema volcánico, reiterando un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía.

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