La institución insular destaca la recuperación ambiental del SIC de La Caleta, con eliminación de senderos secundarios y plantación de especies autóctonas, en un enclave sometido históricamente a fuerte presión humana
El Cabildo de Tenerife ha desarrollado una serie de actuaciones de restauración ambiental en el espacio protegido de La Caleta de Adeje, un enclave que cuenta con protección desde 1987 y que, según la consejera de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias, Blanca Pérez, ha sufrido durante décadas una intensa presión humana debido al crecimiento urbano de su entorno y a la actividad agrícola que existía en la zona.
En una nota informativa, Pérez explica que este proceso de degradación progresiva llevó a la institución insular a tomar la iniciativa de intervenir en el área, restaurando senderos, erradicando especies exóticas invasoras y eliminando ocupaciones irregulares en cuevas y oquedades del entorno costero. El objetivo, subraya, ha sido “volver a dar valor a La Caleta y proteger un patrimonio natural que es de todos”, conservando un espacio único y de alto valor ambiental donde habitan especies autóctonas y endémicas amenazadas por la actividad humana y la expansión de flora invasora.
El Sitio de Interés Científico (SIC) de La Caleta cuenta con una superficie de 78,3 hectáreas y alberga formaciones geomorfológicas de gran interés que sirven de hábitat a numerosas poblaciones animales y vegetales. Durante años, la zona fue objeto de ocupación ilegal, con asentamientos semipermanentes que dejaron una notable huella sobre el territorio.
Obras de adecuación y restauración ambiental
Entre las actuaciones más destacadas, el Cabildo señala la adecuación de la red de senderos, que se encontraba sobredimensionada. Para mejorar la seguridad y proteger el entorno, se ha procedido al borrado de más de 7.000 metros cuadrados de sendas secundarias, canalizando el tránsito por caminos prioritarios debidamente definidos.
Además, se han construido escalonados de piedra mediante métodos manuales para facilitar el paso en puntos específicos y se prevé la renovación de la señalética direccional y los paneles informativos, con el fin de que los visitantes puedan conocer mejor los recursos naturales y los usos tradicionales del paraje.
La restauración ha incluido también medidas de control de especies invasoras y la plantación de cerca de 3.500 ejemplares de flora autóctona y endémica, como tabaibas, cardones, verodes o cardoncillos, entre otras especies características del ecosistema.
La controversia de Cuna del Alma a pocos metros
Sin embargo, mientras se proclama la recuperación ambiental de La Caleta, a escasa distancia continúa la construcción del proyecto turístico belga Cuna del Alma, que acumula denuncias por presuntas irregularidades y una sanción del Gobierno de Canarias por la destrucción de yacimientos guanches.
El proyecto, que contempla más de 400 villas de lujo, un hotel y otras infraestructuras turísticas, se desarrolla en una zona que el Instituto Geológico y Minero de España declaró Lugar de Interés Geológico, advirtiendo de posibles “daños irreversibles” sobre el territorio.
En este contexto, existe además una investigación judicial abierta en la que la jueza ha reclamado el expediente completo de las obras y una pericial independiente para analizar si cumplen con la normativa vigente. Esta misma semana, Podemos Canarias denunció que parte de los trabajos invaden la zona de servidumbre marítimo-terrestre sin contar con la autorización preceptiva del Servicio Provincial de Costas.
Pese a esta retahíla de denuncias, las obras continúan avanzando, generando un fuerte debate social y ambiental en torno al modelo de desarrollo turístico en la costa de Adeje.

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