El ERE nacional impacta de lleno en el archipiélago y recorta más de un tercio del personal
La reestructuración nacional de Telefónica ha llegado a Canarias con un recorte contundente: 95 trabajadores de las islas saldrán de la compañía dentro del marco del ERE aprobado a nivel estatal. Con esta medida, la plantilla canaria pasará de 252 a solo 157 empleados, una reducción que supone uno de los ajustes más significativos en décadas dentro del sector tecnológico en el archipiélago.
El recorte forma parte de una estrategia más amplia que afectará a 5.040 trabajadores en todo el país, y que la empresa justifica como un proceso de adaptación a la nueva realidad digital, donde la automatización y la externalización de servicios han ganado terreno de forma acelerada.
Un recorte que agita al sector tecnológico insular
El anuncio ha generado preocupación entre sindicatos, trabajadores y expertos en economía regional. La salida de casi un centenar de profesionales en Canarias no solo implica pérdida de empleo directo, sino también un impacto transversal en un sector que ya arrastra limitaciones estructurales.
La reducción de plantilla afectará a labores técnicas, comerciales y de soporte, especialmente en áreas donde la compañía considera que los procesos pueden digitalizarse o centralizarse fuera de las islas.
En un territorio fragmentado como Canarias, donde el mantenimiento de infraestructuras exige presencia física constante, esta decisión despierta dudas sobre la capacidad de respuesta ante incidencias, averías y despliegues de nuevas tecnologías. Diversos representantes sindicales ya han advertido que podrían producirse demoras en reparaciones, menor disponibilidad de personal especializado y una dependencia excesiva de equipos externos.
A pesar de ello, Telefónica defiende el plan asegurando que la modernización y la automatización permitirán “garantizar la eficiencia sin comprometer la calidad del servicio”.
Canarias y el reto de retener talento tecnológico
Además del golpe laboral inmediato, la decisión se percibe como un síntoma de un problema mayor: la fuga y escasez de talento tecnológico en Canarias.
Las islas llevan años intentando posicionarse como nodo digital, atraer empresas tecnológicas y desarrollar hubs de innovación, pero recortes de este calibre complican ese objetivo.
Muchos de los empleados afectados cuentan con experiencia técnica de alto nivel, certificaciones y especialización en redes, fibra óptica y telefonía móvil. Perderlos no solo afecta a la empresa, sino al ecosistema digital canario.
Mientras tanto, las organizaciones empresariales insisten en que el archipiélago necesita más inversión en digitalización, infraestructuras de datos, ciberseguridad y formación avanzada, no menos. El temor es que decisiones como esta consoliden la idea de que las islas son secundarias en las estrategias nacionales de grandes corporaciones.
Una transición que deja más preguntas que respuestas
Lo cierto es que este ajuste abre un escenario incierto:
¿Será suficiente el personal restante para sostener la red en todas las islas?
¿Mejorará realmente la eficiencia sin trabajadores locales?
¿Podrá Canarias avanzar en su transformación digital si pierde capacidad técnica?
Por ahora, el proceso sigue adelante. Los trabajadores afectados recibirán las condiciones del ERE a nivel nacional, mientras los sindicatos mantienen la presión para evitar que futuras decisiones profundicen aún más la brecha digital entre Canarias y la Península.
Telefónica, por su parte, insiste en que su compromiso con el archipiélago se mantiene intacto, aunque sus acciones muestran una tendencia distinta: reducción de costes, automatización intensiva y reorganización del personal.
El recorte de 95 empleados no es solo un número: es un síntoma de un cambio profundo en el sector, un cambio que deja a Canarias en una posición frágil y con un reto enorme por delante.

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