Cuatro fallecidos y un herido rescatado que murió, mientras la Guardia Civil vuelve al mar
El dispositivo de búsqueda por mar y tierra de la Guardia Civil se reanudó este martes, a las 08:00 horas, para localizar a la persona que permanece desaparecida tras un violento golpe de mar ocurrido el domingo en la piscina natural Isla Cangrejo, en la costa de Santiago del Teide. Hasta ahora, el incidente ha dejado cuatro víctimas mortales y mantiene en vilo a la comunidad.
Según informan fuentes oficiales, el operativo —que durará previsiblemente hasta el atardecer— cuenta con una embarcación de Salvamento Marítimo, el helicóptero Helimer, efectivos del servicio marítimo de la Guardia Civil y los especialistas del GEAS (Grupo Especial de Actividades Subacuáticas). El rastreo combina patrullas acuáticas y terrestres.
Una piscina natural cerrada, ignorada por algunos visitantes
La piscina natural de Isla Cangrejo estaba oficialmente precintada, vallada y señalizada como zona de alto riesgo por fuerte oleaje desde el pasado viernes, cuando se activó una prealerta por fenómenos costeros en Canarias. A pesar de ello, decenas de personas —en su mayoría turistas— ignoraron las advertencias y accedieron al lugar, según han señalado autoridades municipales.
El accidente se produjo poco antes de las 16:07 horas del domingo, en un momento de pleamar cuando el mar estaba especialmente agitado. Una ola de gran potencia desbordó la barrera de la piscina natural y arrastró a un grupo de personas que se encontraban en las rocas y la zona acantilada.
Balance provisional del desastre
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Tres personas fueron rescatadas muertas inicialmente.
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Una mujer que había sido evacuada en estado crítico —tras una parada cardiorrespiratoria— murió en el hospital, elevando la cifra de fallecidos a cuatro.
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Al menos otra persona resultó herida con contusiones moderadas; fue trasladada al hospital local.
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A día de hoy, continúa la búsqueda de una persona desaparecida; no se descarta que la cifra de víctimas pueda variar.
Mar en prealerta: condiciones extremas y aviso de emergencia
La tragedia se produce en un contexto de prealerta por fenómenos costeros en todo el archipiélago. Se habían emitido avisos de mar combinada con olas de hasta tres o cuatro metros y medio, especialmente peligrosas en zonas expuestas como acantilados o piscinas naturales.
Las autoridades insisten en la necesidad de extremar la precaución, respetar los precintos y señalizaciones, y evitar zonas costeras cuando se activan alertas por oleaje. En este caso, el cartel de advertencia estaba en varios idiomas (español, inglés y alemán), ilustrando con imágenes el peligro de la zona.
Un accidente que sacude a la comunidad turística y local
Este suceso ha conmocionado a residentes y visitantes, y ha vuelto a poner de relieve la fragilidad del equilibrio entre la belleza natural de Tenerife y la fuerza imprevisible del océano Atlántico. La zona de Los Gigantes, conocida por sus acantilados y piscinas naturales, atrae a muchos turistas; pero esta tragedia evidencia una vez más los riesgos que conlleva ignorar las advertencias.
Desde el Ayuntamiento de Santiago del Teide, se han expresado palabras de pesar y se han reclamado mayores medidas de control para evitar que se repitan tragedias como esta.
Lo que sigue: búsqueda y prevención
Mientras los equipos de rescate continúan el operativo en mar y costa, las autoridades canarias mantienen la alerta por oleaje y fenómenos costeros adversos. Se pide a la ciudadanía —tanto residentes como turistas— que extreme las precauciones: no acceder a zonas cerradas o advertidas, evitar acercarse al borde del mar y respetar las señales de seguridad.
Este suceso deja una lección dolorosa: la naturaleza no perdona. La belleza de lugares como Isla Cangrejo no puede eclipsar los riesgos que acechan cuando el mar se enfrenta con la costa.


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