Estados Unidos busca que la ONU respalde la soberanía marroquí, lo que pondría fin a la vía independentista del pueblo saharaui
El Sáhara Occidental vuelve al centro del tablero internacional. En plena recomposición del orden mundial, el expresidente estadounidense Donald Trump ha impulsado una iniciativa para que la ONU respalde el plan de autonomía propuesto por Marruecos, cerrando así la puerta al histórico proceso de independencia del pueblo saharaui.
Si el Consejo de Seguridad aprueba esta propuesta, el equilibrio político, económico y militar frente a Canarias, a poco más de 100 kilómetros, podría sufrir un giro profundo.
Una maniobra diplomática con ecos de 2020
La propuesta de Washington coincide con la renovación del mandato de la MINURSO, la misión de paz de la ONU creada en 1991 para gestionar el conflicto. Estados Unidos pretende aprovechar el debate para reforzar su apoyo a la soberanía marroquí sobre el territorio, retomando el giro diplomático iniciado en 2020, cuando Trump reconoció oficialmente esa soberanía a cambio de que Rabat normalizara relaciones con Israel en el marco de los Acuerdos de Abraham.
Aquel pacto supuso un cambio histórico en la región y consolidó la alianza entre Marruecos y Occidente. Sin embargo, la situación actual es más frágil: el reino alauí enfrenta protestas sociales, y los rumores sobre una eventual sucesión en la monarquía aumentan la tensión interna.
Recursos estratégicos a 100 kilómetros de Canarias
Para Canarias, el movimiento diplomático tiene una dimensión directa.
Una eventual consolidación del dominio marroquí sobre el Sáhara permitiría a Rabat controlar recursos estratégicos frente a las costas isleñas, como yacimientos de gas, petróleo, tierras raras y bancos de pesca.
La Unión Europea suspendió sus acuerdos pesqueros con Marruecos precisamente por incluir aguas saharauis, y en los últimos años Rabat ha impulsado una colonización económica del territorio, con macroinversiones en Dajla y El Aaiún en sectores turísticos, portuarios y energéticos.
Estas operaciones podrían desplazar a la población saharaui y redefinir el mapa económico del Atlántico oriental, con consecuencias inmediatas para el Archipiélago canario, tanto en la explotación de recursos como en la seguridad marítima y energética.
La respuesta saharaui: protestas y rechazo
Miles de saharauis han salido a las calles en los campamentos de Tinduf (Argelia) para rechazar el plan estadounidense y exigir que se cumpla el referéndum de independencia prometido por la ONU hace más de 30 años.
El Frente Polisario ha calificado la maniobra como “una desviación peligrosa e inédita del derecho internacional”, denunciando que legitimar la ocupación marroquí rompería el proceso de descolonización iniciado tras la retirada española en 1975.
El movimiento mantiene su propuesta ante las Naciones Unidas para negociar un acuerdo político “mutuamente aceptable”, pero advierte de que no aceptará soluciones impuestas desde el exterior.
Rusia entra en juego
El futuro de la iniciativa dependerá del voto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, especialmente de Rusia, que mantiene una alianza estratégica con Argelia, principal aliado del Polisario.
El pasado 13 de octubre, el ministro marroquí de Exteriores, Nasser Bourita, viajó a Moscú para reunirse con Serguéi Lavrov. Tras el encuentro, el jefe de la diplomacia rusa declaró que el plan marroquí podría prosperar “si todas las partes lo acuerdan bajo supervisión de la ONU”, unas palabras interpretadas en Rabat como un posible gesto de neutralidad, aunque el Polisario las considera ambiguas.
La posición final de Rusia —que podría abstenerse o ejercer su derecho de veto— será clave en la votación prevista para mañana, y podría determinar el rumbo político de toda la región del Magreb y el Atlántico sur.
Trump busca un acuerdo entre Marruecos y Argelia
El asesor del expresidente, Steve Witkoff, ha confirmado a la cadena CBS que Estados Unidos trabaja en un “acuerdo de paz” entre Marruecos y Argelia, con el objetivo de cerrarlo “en 60 días”.
Sin embargo, los analistas advierten de que la estrategia podría ocultar intereses económicos y energéticos.
Washington podría estar negociando derechos de explotación sobre recursos naturales del Sáhara, así como ventajas estratégicas en materia de seguridad y tránsito marítimo en la región.
Canarias, entre la tensión y la incertidumbre
Desde el Archipiélago, el movimiento geopolítico se observa con preocupación y cautela.
El giro diplomático español de 2022, cuando Pedro Sánchez calificó el plan marroquí como “la base más seria y creíble” para resolver el conflicto, ya generó malestar social y político en Canarias, donde el apoyo al pueblo saharaui es una causa ampliamente compartida.
El posible cierre de la vía independentista y la reconfiguración del control marítimo frente a las Islas podrían redefinir la seguridad y la economía del entorno atlántico, un escenario que Canarias sigue muy de cerca por sus implicaciones en los próximos años.

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