La asociación Canarias, 1500 Km de Costa cifra en 54 las víctimas mortales por sumersión en el archipiélago hasta octubre. El 76 % eran hombres, el 35 % tenían más de 60 años y la mayoría de los sucesos ocurrieron en playas. La imprudencia, alertan los expertos, se mantiene como factor común
Un número que duele: 54 víctimas y 187 afectados
En los primeros diez meses de 2025, las Islas Canarias han registrado 54 muertes por ahogamiento en entornos acuáticos, según datos oficiales de la asociación ‘Canarias, 1500 Km de Costa’.
Aunque la cifra representa una ligera mejora respecto al mismo periodo en 2024 (56 fallecimientos) —una disminución del 3,6 %—, sigue siendo un número alarmante dada la frecuencia de los episodios: la media mensual se sitúa en unas cinco personas que pierden la vida en el agua.
Además de las víctimas mortales, los registros listan 187 personas que sufrieron accidentes en playas, piscinas naturales y otros espacios acuáticos: 12 en estado crítico, 22 graves, 50 moderados, 22 leves y 27 rescatados indemnes.
Perfil de las víctimas y los entornos más peligrosos
Del total de fallecidos, 41 eran hombres (76 %) y 13 mujeres (24 %). En cuanto a la edad, 19 personas (35 %) tenían más de 60 años, lo que destaca la vulnerabilidad de este tramo de edad ante los riesgos acuáticos.
Por islas, las más afectadas fueron Tenerife, con 16 fallecidos; y Gran Canaria, con 15. Entre ambas suman el 57 % del total de muertes registradas. Les siguen Lanzarote (9), Fuerteventura (6), La Gomera y El Hierro (3 cada una) y La Palma (2).
En relación al entorno en que ocurrieron los sucesos:
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El 54 % de los casos tuvo lugar en playas.
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Un 19 % en puertos o zonas de costa.
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Un 17 % en piscinas naturales.
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Y un 10 % en piscinas convencionales.
La advertencia: imprudencia y zonas no vigiladas
La asociación ‘Canarias, 1500 Km de Costa’ no se anda con medias tintas: apuntan directamente a la imprudencia como denominador común en la mayoría de los casos.
Entre los factores clave: bañistas que se adentran en zonas no supervisadas, exceso de confianza en piscinas naturales o charcos costeros que parecen tranquilos pero que en realidad presentan corrientes, oleaje inesperado o fondo irregular.
En el caso de los menores, la situación es doblemente grave: 17 menores sufrieron accidentes en estos diez meses, de los que cuatro fallecieron. En 9 de cada 10 casos hubo falta de vigilancia adulta.
Reflexión final y llamada urgente a la prevención
El archipiélago puede lucir palmeras, playas y buen clima… pero también es un entorno que exige respeto y atención. Las cifras de los últimos meses demuestran que ni el paisaje paradisíaco elimina el peligro.
Lo más grave: que los meses más peligrosos han sido los de mayor afluencia turística o de baño veraniego, pero los riesgos persisten más allá de agosto. Esta realidad nos lanza un mensaje claro: no basta con la belleza o con la tradición de ir al mar. Hace falta conocimiento, vigilancia y prudencia.
Para ti, que estás leyendo este artículo, el recordatorio es sencillo pero vital: respeta las banderas, evita zonas sin socorrista, mantente vigilante con los menores, no subestimes corrientes o zonas aparentemente seguras.

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