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Un calor fuera de temporada alarma a Canarias: noviembre con temperaturas propias del verano

El archipiélago vive un episodio inusual de calor y sequía, con valores térmicos que rompen registros históricos y preocupan a meteorólogos y ciudadanía

Canarias está atravesando un episodio de calor que no tiene nada de normal para estas fechas. A pesar de estar ya bien entrado noviembre, las temperaturas se mantienen en niveles más propios del verano, con máximas que en algunas zonas han superado los 30 °C y mínimas que no bajan de los 22 °C durante la noche.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha confirmado que este mes está siendo “anormalmente cálido”, con una desviación media de más de 2 grados por encima de lo habitual para el periodo 1991-2020. Según los registros históricos, se trata de uno de los noviembres más cálidos en más de seis décadas.

Aire africano y mar caliente: la tormenta perfecta

El fenómeno no es casual. Expertos explican que la causa principal es la presión de una dorsal africana en altura, combinada con un anticiclón sobre Madeira que impulsa masas de aire cálido hacia el archipiélago. A esto se suma otro factor clave: la temperatura del mar, que continúa más alta de lo normal tras un verano extremadamente cálido.

La consecuencia es clara: las noches ya no refrescan, la sensación térmica aumenta y el aire se vuelve más seco. Este cóctel agrava los efectos de la sequía prolongada, que afecta especialmente a las islas orientales, y mantiene los niveles de humedad del suelo en mínimos.

Cambio climático y vulnerabilidad insular

La persistencia de este calor fuera de temporada se inscribe dentro de una tendencia global. Canarias está experimentando veranos más largos y otoños cada vez más cortos, lo que los climatólogos vinculan directamente al cambio climático.

El archipiélago, además, es especialmente vulnerable por su insularidad y su dependencia de ecosistemas sensibles. Menos lluvias implican menos recarga de acuíferos, más presión sobre la agricultura y un riesgo creciente de incendios forestales incluso en meses donde antes eran impensables.

Las consecuencias se sienten también en la vida cotidiana: aumento de la demanda eléctrica, dificultad para conciliar el sueño por las altas temperaturas nocturnas, y un cansancio generalizado en la población.

Agricultura y salud, los sectores más golpeados

En el campo, los agricultores denuncian que los cultivos de temporada están sufriendo estrés térmico y que la falta de lluvia pone en riesgo las cosechas de invierno. Los sistemas de riego se ven obligados a un sobreesfuerzo en un contexto de escasez hídrica, lo que incrementa los costes.

En el plano sanitario, los expertos advierten de un aumento del riesgo de golpes de calor y de alteraciones del sueño y la presión arterial, especialmente entre personas mayores y con patologías previas. Las autoridades recomiendan mantener una correcta hidratación y evitar la exposición prolongada al sol, incluso en pleno otoño.

El clima que viene

Lo que antes se consideraba una “rareza meteorológica” empieza a convertirse en la nueva normalidad. Los científicos lo resumen sin rodeos: Canarias se calienta a un ritmo acelerado.

Este noviembre, con cielos despejados, temperaturas estivales y ausencia de lluvias, se ha convertido en un recordatorio de que el cambio climático ya no es una amenaza lejana. Está aquí, afectando directamente a los ritmos de vida, al paisaje y a los recursos de las islas.

La pregunta ya no es si el clima está cambiando, sino cómo nos adaptaremos a un archipiélago donde el verano parece no terminar nunca.

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