Incertidumbre en torno al parque y la zona de socialización
El Ayuntamiento de San Miguel de Abona ha anunciado la adjudicación del macroproyecto deportivo de Llano del Camello, valorado en varios millones de euros y presentado como una apuesta por la modernización del deporte en el municipio. El comunicado oficial señala que el complejo se levantará “al norte del parque canino”, detalle que ha pasado desapercibido para gran parte de la ciudadanía, pero no para quienes utilizan esa zona de forma habitual.
De momento, el Ayuntamiento no ha aclarado si el parque canino existente quedará intacto, si sufrirá cambios de acceso durante las obras, si habrá traslados temporales o si la explanada donde entrenan y socializan perros y familias seguirá disponible. Lo que reina ahora es la incertidumbre, y con ella el miedo a perder uno de los pocos espacios donde la comunidad canina del sur tiene lugar para convivir de forma natural.
El nerviosismo no es gratuito. En Tenerife Sur los espacios caninos son escasos, pequeños y poco equipados. Si a eso se suma que el proyecto se sitúa justo en el eje donde hoy se reúnen decenas de familias con sus perros para pasear, entrenar, socializar y disfrutar del aire libre, el anuncio municipal deja más preguntas que respuestas.
La cuestión central es sencilla y razonable: ¿se mantendrá el parque y el espacio de socialización tal cual está, o desaparecerá en alguna fase de la obra? Si la respuesta es que se mantiene, lo lógico sería que el Ayuntamiento lo aclarara cuanto antes para evitar alarmas y malentendidos. Si la respuesta es que se modifica o se traslada, también debería explicarse y, sobre todo, consultarse con la ciudadanía antes de iniciar la ejecución.
Lo que no es aceptable es la falta de información. Los vecinos tienen derecho a saber cómo se va a intervenir en un espacio que utilizan a diario. Las familias tienen derecho a saber dónde podrán llevar a sus perros durante la obra. Y el municipio tiene la responsabilidad de comunicar desde la planificación, no una vez todo decidido y con las máquinas dentro.
Mientras no haya una aclaración oficial, la duda está sobre la mesa y la comunidad canina observa con atención. Una simple una explicación resolverían un conflicto que ahora mismo no existe, pero que puede nacer por falta de diálogo.

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